Gabriel Payares

Gabriel Payares: “A la literatura se llega por casualidad o por error”

86 / 100

Gabriel Payares vive desde hace 6 años en la Argentina, a donde había viajado temporalmente para estudiar. El autor de Lo irreparable (Corregidor, 2017) tuvo que quedarse, atrapado por el contexto político y social que se vive en su patria, Venezuela. “Uno se siente sometido a mucha soledad porque es muy difícil hallar interlocutores que estén dispuestos a escucharte”, reconoce. Una charla sobre escribir, resistir y trascender. 

Los libros como lógica de conexión. La escritura como herramienta para dar sentido a lo que pasa. La migración como oportunidad. El dolor como respuesta. ¿Cuánto puede hacer un autor por su contexto? ¿La nacionalidad presiona al artista a tener un comportamiento determinado? ¿Qué rol debería jugar la obra? “En Venezuela estaba la presión por escribir la novela del chavismo. ¿Quién va a reflejar la tragedia venezolana? Y es difícil zafarse de eso”, reflexiona Payares

***

Nació a fines de 1982, en Londres. Inglaterra acababa de derrotar en la Guerra de Malvinas al país que habita hoy Gabriel, 38 años después. “Mis padres la pasaron relativamente mal. Había mucha xenofobia, momento difícil para ser latinoamericano allá”, narra vía telefónica, nuestra posibilidad de encontrarnos a conversar limitada por la pandemia de coronavirus.

-Londres, Venezuela, Argentina… hablemos de ese maridaje.

-Un periplo. Lo de Londres es un poco azaroso, mis padres biólogos hacían un doctorado allá. Mi cultura base es latinoamericana, pero llegué a Caracas, Venezuela, a los tres años sin hablar español. Mis profesoras del jardín de infantes tenían que entenderse conmigo por señas. El español obviamente es mi lengua, escribo en español. Pero ha habido algo raro con el tema del origen que siempre me llamó la atención y que da también para mucha literatura. 

Mi infancia estuvo siempre un poco circunscrita al mundo de las ciencias. Me cuenta mi madre que de niño me quedaba en el asiento de atrás del auto de ella, me ponía a hojear atlas parasitológicos, lo cual no debe ser demasiado interesante.

«Mi primer año en Buenos Aires fue un año de mucho dolor, de mucha pérdida y elaborar ese duelo me ha tomado hasta ahora»

-Pero tu mamá también te compraba libros para vos…

-Mi madre supo anticiparse un poco. Creo que incluso lo supo mucho antes que yo mismo.

***

Gabriel Payares no sabía que quería ser escritor, al fin y al cabo, ¿qué significa eso? Oteó por carreras técnicas, decidió estudiar Computación y al año se encontró diciéndose: “Ah mira, existe una carrera que se llama Letras”.

“A la literatura se llega por casualidad o por error. Así lo quiero pensar. En mis proyectos iniciales de vida nunca estuvo, a pesar de que siempre tuve el gusto por la lectura o por la ensoñación. Me acuerdo que de niño cuando terminaba el año escolar, me quedaban páginas en blanco en los cuadernos y las usaba como para hacer algo que yo llamaba películas, que eran relatos fantásticos o juegos narrativos”, recuerda Payares. 

-¿En qué momento empezaste a autodenominarte escritor?

-El título de escritor no creo que sea algo que uno se gane, creo que es algo que te ponen los demás. Uno es escritor mientras está escribiendo y en cualquier momento de la vida puedes parar. Así que es un oficio, como quien dice que es albañil, es algo que se ejerce y se deja de ejercer. Nunca me he sentido muy cómodo, la verdad, presentándome como escritor. No sé si soy escritor todavía. 

-Las catalogaciones son algo social, la necesidad de presentarse de alguna manera. 

-Estoy muy involucrado en el mundo de la docencia y te das cuenta de que mucha gente entra a los talleres queriendo justamente recibirse de escritor, o sea, que le den el título, que le den el aval. Pero la única forma de presentarse como escritor es escribir. 

Por otro lado, no todo el mundo que escribe publica. Y creo que para ser escritor hay que publicar porque sino no hay constancia de que escribiste. Es muy rara la escritura.

-¿Esa necesidad de aval es la mirada del otro?

-Sí, algo de eso hay. Hay algo impúdico en la escritura, en escribir algo y dárselo a leer a un montón de desconocidos. Supongo que pasa con todas las artes, pero la escritura te da la oportunidad de contactarte con un mundo mucho más vasto del cual de pronto te das cuenta que formas parte. Todos necesitamos sentir que podemos aportar algo, que podemos encajar de alguna forma. Y ejercer las artes siempre da sentido. La escritura da mucho sentido y eso sí te puedo decir que es algo que desde temprano me ha hecho mucha falta.

-¿A qué te referís con que le da sentido? ¿A vivir?

-Le da sentido al  mundo. Uno escribe, por ejemplo, sobre lo que le ha pasado y es combinable con otras cosas que has leído, le sirven a un tercero para identificarse o empiezan a formar parte de un imaginario que te pertenece, pero ya no sólo a ti porque hay gente que lo ha leído. 

Y de repente eso sobre lo que escribiste no es sólo tuyo sino que forma parte del mundo. La vida a veces puede ser un poco azarosa y eso le da sensación de soporte, de que hay un plan. Es un poco como una religión. Se escribe y se deja constancia y la sola idea de que eso dure más que uno, ya le da sentido a existir.

***

Payares 001
Gabriel Payares: «La escritura da mucho sentido». Foto: Beto Gutiérrez.

Mientras dure la charla (estará completa en un futuro podcast de Por qué leer), Gabriel va a pedir varias veces perdón por extenderse en las respuestas. La entrevista da varias vueltas por su infancia y su actualidad, y en cada esquina nos daremos de bruces con Venezuela. Gobernada por Nicolás Maduro, el discípulo del fallecido Hugo Chávez, la nación que soñó Simón Bolívar, sufre a diario la diáspora de su pueblo, mientras los políticos se debaten quién tiene razón.  

“Uno se siente sometido a mucha soledad porque es muy difícil hallar interlocutores que estén dispuestos, por ejemplo, a escucharte. Se supone que el tema es de interés de todo el mundo, pero la verdad es que la gente no está muy interesada en saber. Por lo general, quieren que uno les confirme cosas. O sea, el que es kirchnerista o es de la izquierda revolucionaria quiere oír alabanzas a la gestión de Chávez y que uno se alíe en contra de la denuncia del imperialismo estadounidense. Y el que, por el contrario, adversa esa tendencia, quiere que uno llore y se lamente porque el castrocomunismo destruyó al país. 

La verdad siempre está un poco en el medio: es una cosa escurridiza que requiere contexto y explicación, entonces uno tiene que hablar mucho y nadie tiene paciencia para eso”, se entristece Gabriel.

«Uno es escritor mientras está escribiendo y en cualquier momento de la vida puedes parar. Así que es un oficio, como quien dice que es albañil, es algo que se ejerce y se deja de ejercer».

-¿Sentís cierta presión implícita para que hables del tema y tengas una postura política? 

-Sí, es inevitable. Sobre todo cuando se trata de temas polarizantes. La sociedad venezolana se polarizó a unos niveles irreconciliables y quedó como en esta especie de estancamiento político en el que está todavía. 

-En la misma línea, ¿recae en vos una especie de responsabilidad social en cuanto a tu tarea como escritor?

-La literatura venezolana desde el siglo XIX ha estado muy marcada por la idea de que tiene que servir como de memoria alternativa para el pueblo y tiene que estar comprometida con la descripción de la realidad social y política. Es una literatura en la que abunda, por ejemplo, la poesía. Nosotros somos una cultura fundamentalmente oral y poética, pero al mismo tiempo la narrativa está siempre marcada un poco por la novela realista, la novela social, un poco de denuncia. 

Lo único que uno puede hacer como escritor es contar, cada quien contar lo que pueda, ni siquiera digo lo que quiera. Hay relatos más ideologizados que otros, relatos más viscerales que otros. 

Hoy en día es muy difícil no escribir sobre eso porque además es lo que le tocó a uno vivir. La tragedia venezolana se ha alargado en el tiempo, sobre todo los últimos seis años que fueron dramáticos. 

-¿De qué forma te atraviesa a vos en lo personal lo que llamás la tragedia venezolana? 

-Yo vine acá a estudiar la maestría de Escritura Creativa en la Untref. Y el sólo hecho de no volver me sometió a una sensación de naufragio y de extravío muy fuerte. 

Mi primer año en Buenos Aires fue un año de mucho dolor, de mucha pérdida y elaborar ese duelo me ha tomado hasta ahora. De hecho creo que ahorita está tomando mejor forma porque justamente estoy escribiendo sobre esto. 

Yo no migré en las mismas condiciones en las que migró mucha gente en los últimos dos años. Compatriotas que llegaron aquí a Buenos Aires totalmente desesperados con veinte dólares en el bolsillo. 

Dentro de todo evento histórico hay una gran multiplicidad de relatos. Y la gente por lo general quiere oír uno solo, quiere oír eso que llaman “la verdad”. Pero ¿cuál es esa verdad? -Cuando escribís, ¿cómo hacés para procesar lo que te pasa y volcarlo en un texto? ¿Pensando en quién los va a leer o pensando en sacártelos de adentro? 

-En sacarlos de adentro sobre todo. Y en tratar de darle sentido, explorarlo, ver qué hay ahí. Son temas muy difíciles de elaborar para uno porque mi mamá está en Venezuela, mi familia está allá y hay que mandarles dinero y hay que garantizarles de la manera en la que sea que sufran lo menos posible lo que está pasando, pero cada vez es más difícil. Entonces, el remolino emocional que eso supone no es fácil de transmitir y a veces tampoco es fácil de literalizar.

***

Payares 002
Lo irreparable. La tapa del ejemplar editado en Argentina por Corregidor.

Aunque el futuro es incierto porque la pandemia sacudió todas las agendas, Gabriel espera que su próxima obra pueda ver la luz pública en 2021. “Estoy escribiendo otro libro de cuentos en el que obviamente el tema de la extranjería y la migración tienen mucha presencia”, revela. Y aclara: “No estoy pensando en adueñarme del discurso mediático sobre Venezuela. Eso no sirve para nada, es un discurso que le corresponde al periodismo y más bien dificulta la labor literaria porque la literatura no va a decir lo que dice la multitud”. 

-¿Solés leer autores que hayan tenido periplos parecidos? 

-Trato de leer todo lo que pueda. Es un lindo sitial para pensar lo latinoamericano, para leer latinoamericanos… porque no somos los primeros desplazados o migrantes forzosos de América Latina ni mucho menos.

Creo que la migración es un muy buen tema para alimentar el quehacer literario. Yo escribo dándole mucho valor al yo, me gusta mucho la primera persona y eso pasa por aprender a ponerse caretas. Para eso hay que impactar con la experiencia del otro y hay que intentar desmontar lo que uno tiene muy por sentado para tratar de invocar esos espíritus.

-¿Tenés todavía presente la intención de viajar por Latinoamérica? 

-Tengo un poco por ley viajar lo más posible todos los años. Ahora es complicado económicamente.  Así que, en principio sí, acá dentro de Argentina.

José Martí decía sobre los sudamericanos en “Nuestra América”, este libro maravilloso de crónicas, que éramos plantas exóticas en el propio suelo. Creo que si los países latinoamericanos estuviesen más integrados y el turismo interno fuese más fácil, creo que todas nuestras culturas se beneficiarían enormemente porque podríamos entender más rápidamente quiénes somos, que es una de las preguntas fundamentales de América Latina, qué es ser latinoamericano.

-¿Vos sabés esa respuesta?

-No, ¿y quién la puede saber? Te puedo dar una respuesta académica, es decir, ser latinoamericano es ser el resultado de un invento colonial español en el que se les terminó mezclando todo. Pero no es lo mismo ser latinoamericano del Caribe, con unos márgenes de mestizaje altísimos, con una cultura afro predominante, que ser un latinoamericano indígena mexicano, sentirse heredero de la cultura mixteca, o ser latinoamericano argentino en Córdoba. Creo que si algo tiene América Latina de maravilloso son justamente sus texturas tan diversas.

Leé más Entrevistas de Por qué leer.

Cecilia Bona

Cecilia Bona

Soy periodista, productora y creadora de contenidos con más de 10 años de experiencia.
Compartí
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

¿Querés transformarte en patrocinador de Por qué leer?
Ojo, todo patrocinio será premiado ; )

Más entrevistas