Leer como castigo

Leer como castigo: la multa impuesta en una ciudad de Turquía

¿No usaste el barbijo en la calle? Confinado: tenés que hacer cuarentena y leer como mínimo 10 libros.

Leer como castigo. Esta fue la decisión del gobernador de Sakarya, Turquía, Çetin Oktay Kalkim. Según la agencia de noticias turca ILKHA-Ilke, el funcionario participó en una inspección por coronavirus que finalizó con 65 personas multadas por no usar tapabocas. Los castigados tendrán que pagar 900 liras turcas (casi 120 dólares), hacer tres días de cuarentena y leer al menos 10 libros.

¡Confinados a leer! A priori me pareció una buena noticia. De hecho, a comienzos de esta semana subí una historia a mi cuenta de Instagram pidiéndoles reaccionar con más o menos entusiasmo según creyeran ustedes. Y la respuesta no fue unánime. Muchos me contestaron enojados diciendo «cómo va a ser un castigo leer». Y ahí me di cuenta de que el mensaje era contradictorio…

Claro que, para ser justa, también podría darse el segundo escenario: alguien recibe la orden de leer como castigo y termina enganchándose con la práctica. ¿Entonces?

La noticia no llegó a este lado del mundo muy completa (la busqué en turco, incluso, pero tampoco había demasiada información). Tenemos que llenar sus huecos con suposiciones que respondan estas preguntas: ¿qué libros les mandaron a leer?, ¿cómo demostrarán que los leyeron?, ¿quiénes proporcionarán el material?, ¿por qué 10 libros?

Leer como castigo me parece una mala idea. Invitar a leer, en cambio, me parece el camino más adecuado (de hecho publico constantemente reseñas para darles ideas para elegir). De todas formas, una lectura guiada y atrapante puede ser, para alguien que no leía, un gancho para siempre.

Una de mis primeras experiencias como escritora (me da un poco de pudor denominarme así, porque no, no escribo, pero para el caso sirve el sustantivo) ocurrió en 1997, luego de que mi mamá me impusiera como castigo jugar sola (nos estábamos peleando mucho con mis hermanas mayores). Desesperada por expresar mi descontento con la sanción y con los adultos, arranqué mi «ensayo» denominado El porqué de los niños. Les hablo de eso en este video.

Los insto a seguir pensando en este tipo de dilemas, porque lo que en un principio nos parecía de una manera puede ser, al fin y al cabo, todo lo contrario.

Hasta la próxima entrada del blog.

Cecilia Bona

Cecilia Bona

Soy periodista y productora desde hace más de 10 años. En 2018 creé Por qué leer donde trabajo como editora y creadora de contenidos.
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