Un relojero conflictuado con su matrimonio por culpa de cómo lo interpretan los demás es sacudido por la duda: después de volver del manicomio, su esposa ya no es la misma. #PorQuéLeer “Dormir al sol” de Adolfo Bioy Casares (Emecé, 1973).
Lucio Bordenave cree llevar una vida tranquila, pero conscientemente sabe que no es así. La pareja, familia política, amigos y hasta la empleada se empeñan en corregir su accionar y sus pensamientos. Si Lucio ya estaba perdido, imaginen cuando su mujer Diana es internada (¡por obligación de un desconocido!) en un loquero. Al final vuelve, pero el protagonista (al que podríamos catalogar como dominado por esta situación y por todas las otras) sospecha que está muy cambida. Por suerte, en su período a solas se compró una perrita -que se llama Diana- que será su consuelo y fiel compañera. ¿Qué hara Bordenave? ¿Hallará la solución? ¿Se enfrentará a los villanos de guardapolvo blanco?
«Dormir al sol” es, según el propio autor, su obra más grata para la lectura. No me permitiré contradecir a Bioy Casares porque efectivamente esta novela es entretenida, rara y un poquito espeluznante. Atractiva, claro. Aunque otras de sus creaciones están, en mi escala de valores, un poco más arriba, “Dormir al sol” esconde una sorpresa, un plot twist que nos convierte en cómplices para siempre de su autor. Un clásico nacional.


