Siete pecados capitales, escarificaciones misteriosas en un cadáver, investigadores del Vaticano involucrados y un secreto que sólo se descubre interpretando la Divina Comedia. #PorQuéLeer «El último catón» de Matilde Asensi (Planeta de libros, 2001).
La hermana Ottavia Salina es una paleógrafa entrenada que trabaja en el Archivo de la Santa Sede. Su monótona rutina es interrumpida con un pedido especial que baja de la mismísima cúpula eclesiástica: un etíope aparece muerto y «tatuado» con cicatrices que recuerdan símbolos griegos y egipcios y la Iglesia quiere saber qué significan. Ottavia, entonces, tendrá que modificar su forma de vida para adentrarse en el misterio, que deberá desentrañar con la ayuda de un estirado guardia suizo y un historiador egipcio.
¿En qué se relacionan los fragmentos de la «vera cruz» encontrados junto al cadáver con el etíope? ¿Quién está detrás de esas marcas físicas? ¿Qué busca? El trío protagonista deberá enfrentarse a desafiantes pruebas para llegar a la verdad.
En «El último catón» Asensi vuelve a poner de manifiesto su talento para equilibrar ficción con misterios reales de la historia mundial, superando incluso el temor que puede generar enfrentarse con aquellas verdades que la religión quiso ocultar. El libro es una red: empezarlo significa comprender que quedaremos atrapados en sus garras literarias y nos entregaremos a completar el laberinto dejando de lado cualquier otra cosa que se interponga entre nosotros y el desenlace (a saber: el trabajo, la pareja, los amigos… ).
En 2015, Asensi publicó «El regreso del catón», en el que continuó la vida de los personajes y les agregó un nuevo misterio a resolver. Aunque soy muy fanática de todas sus historias (ya les contaré más alguna vez), este segundo libro no me resultó de la misma calidad literaria que los otros de ella, incluido el que recomiendo en esta publicación. Nunca terminé de engancharme con las versiones más «crecidas» de Ottavia y sus amigos, tal vez porque ellos mismos habían madurado a un nivel que resultaba inverosímil para reinteractuar con misterios.


